Cómo se compra, paso a paso
Comprar bien no es cosa de suerte, es cosa de orden. Este es el camino que seguimos con usted, para que sepa en todo momento en qué punto va y qué sigue. Ninguna de estas etapas se salta: cada una lo protege.
- Oferta y apartado. Cuando encuentra la propiedad, se hace una oferta por escrito y, si la aceptan, un contrato de promesa o de apartado con un anticipo. Ahí quedan por escrito el precio, los plazos y las condiciones. Nada de acuerdos de palabra.
- Revisión de papeles (la parte que evita sustos). Antes de pagar el grueso, se revisa que la propiedad esté limpia: se pide al Registro Público de la Propiedad un certificado de libertad de gravamen (que confirma que no tiene deudas ni embargos ni otro dueño escondido), se verifica que el predial y el agua estén al corriente, y se hace un avalúo. Aquí es donde un buen asesor le ahorra un problema caro.
- Escritura ante notario. En México la compraventa de un inmueble se hace ante notario público, que es un abogado con fe pública: revisa la legalidad, redacta la escritura, calcula y retiene los impuestos, y da certeza a las dos partes. Si es en la costa y usted es extranjero, aquí es donde el notario constituye el fideicomiso con el permiso de Relaciones Exteriores.
- Firma y pago. Se firma la escritura y se paga el resto del precio, normalmente por transferencia bancaria (más adelante le explicamos por qué casi todo va por banco y no en efectivo).
- Inscripción en el Registro Público. El notario inscribe la escritura en el Registro Público de la Propiedad. Ese es el momento en que su derecho queda oponible frente a todo el mundo: ya es oficial y a prueba de terceros.
- Entrega. Recibe llaves y posesión. A partir de ahí la propiedad es suya para habitarla, rentarla o lo que decida.
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